26a. Dom Ord Ciclo A (Id=647)

Primera Lectura

Cuando el pecador se arrepiente, salva su vida

Lectura del libro del profeta Ezequiel 18, 25-28

Esto dice el Señor:
"Si ustedes comentan: "No es justo el proceder del Señor", escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Y cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 24

Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en Ti nuestra esperanza.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

Porque el Señor es recto y bondadoso indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Reminíscere miseratiónum tuárum, Dómine.

Segunda Lectura

Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 1-11
Hermanos:

Si alguna fuerza tiene una advertencia de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.
Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; Yo las conozco y ellas me siguen.
Oves meae vocem áudiunt, dícit Dóminus; et ego cognósco eas, et sequúntur me.
Aleluya.

Evangelio

Los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el Reino de Dios

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo 21, 28-32

Gloria a Ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
"¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó:
"Hijo, ve a trabajar hoy en la viña''.
Él le contestó:
"Ya voy, señor", pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió:
"No quiero ir", pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?"
Ellos le respondieron:
"El segundo".
Entonces Jesús les dijo:
"Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

La Iglesia unificada en el vínculo de la Trinidad

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque quisiste reunir de nuevo, por la sangre de tu Hijo y la acción del Espíritu Santo, a los hijos dispersos por el pecado; de este modo tu Iglesia, unificada por virtud y a imagen de la Trinidad, aparece ante el mundo como cuerpo de Cristo y templo del Espíritu, para alabanza de tu sabiduría infinita.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:
[Misa]